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Revisado por profesional médicoRecomendación práctica

Hablar con niñas y niños

Autoría:
Equipo editorial Alebrije
Revisión médica:
Dr. Sergio Moreno Jiménez, neurocirujano (neurooncología y radiocirugía)
Revisado:
2026-09-27
Próxima revisión:
2027-09-27
Audiencia:
Familiares y cuidadores
Tiempo de lectura:
4 min de lectura

En 30 segundos

  • Los niños se dan cuenta cuando algo pasa en casa. Hablarles con la verdad, según su edad, los protege más que el silencio.
  • Hay tres mensajes clave: no es su culpa, no se contagia y alguien los va a seguir cuidando.
  • No tienes que tener todas las respuestas. "No lo sé, pero te voy a decir cuando lo sepa" es una buena respuesta.

Por qué hablarles

Cuando no se les explica, los niños imaginan explicaciones que muchas veces son más aterradoras que la realidad, o creen que ellos causaron lo que pasa. Hablarles con honestidad les da seguridad y confianza para preguntar.

Cómo empezar

  • Elige un momento tranquilo y un lugar donde se sientan seguros.
  • Usa palabras sencillas y reales: "tumor", "cerebro", "operación". Evita palabras vagas que confundan.
  • Pregunta primero qué saben o qué han notado.
  • Da información en porciones pequeñas. Es mejor tener varias conversaciones cortas que una muy larga.
  • Deja que pregunten y que expresen lo que sienten, incluidos el enojo o la tristeza.
  • Si es posible, hablen juntos los adultos que cuidan a los niños, para dar el mismo mensaje.

Los tres mensajes clave

  • "No es tu culpa."

    Los niños pequeños a veces creen que algo que pensaron o hicieron causó la enfermedad.

  • "No se contagia."

    Pueden abrazar, jugar y estar cerca.

  • "Te vamos a seguir cuidando."

    Diles quién los llevará a la escuela, quién estará con ellos si alguien está en el hospital.

Según la edad

Bebés y niños de hasta 2 años

No entienden la enfermedad, pero sí los cambios. Lo que más ayuda es mantener rutinas, cercanía física y cuidadores conocidos.

De 3 a 5 años

  • Explicaciones muy breves y concretas: "Mamá tiene algo en la cabeza que se llama tumor. Los doctores la están cuidando".
  • Pueden creer que ellos lo causaron: repite que no es su culpa.
  • Es normal que vuelvan a conductas de cuando eran más pequeños, como mojar la cama o pedir brazos.

De 6 a 11 años

  • Pueden entender más detalles: qué es un tumor, qué hacen los médicos, qué cambios pueden ver.
  • Suelen tener preguntas muy concretas. Respóndelas con honestidad.
  • Avisa a sus maestros para que estén atentos.

Adolescentes

  • Pueden entender casi todo. Háblales como a personas mayores y con honestidad.
  • Pueden querer participar, o alejarse y pasar más tiempo con sus amigos. Ambas reacciones son normales.
  • Respeta su privacidad, pero mantén la puerta abierta.
  • Evita que asuman demasiadas responsabilidades de cuidado.

Cuando la enfermedad cambia a quien quieren

Si el tumor cambia la conducta, el carácter o la forma de hablar de mamá, papá, un abuelo o un hermano, explícales que es por la enfermedad: "El tumor a veces hace que papá se enoje más fácil o se le olviden las cosas. No es por ti y te sigue queriendo igual".

Visitas al hospital

  • Prepáralos antes: cuéntales qué van a ver (tubos, cables, cambios en el aspecto, un vendaje).
  • Deja que decidan si quieren ir y cuánto tiempo quedarse.
  • Pueden llevar un dibujo, una carta o una foto.

Cuando el paciente es la niña o el niño

  • Explícale su enfermedad con la verdad, según su edad: qué es, qué le van a hacer y por qué.
  • Prepáralo para cada procedimiento con anticipación, sin prometer que "no va a doler" si no es cierto.
  • Déjale tomar pequeñas decisiones (qué pijama llevar, qué juguete lleva al estudio): le da sensación de control.
  • Muchos hospitales tienen psicología infantil o especialistas en juego terapéutico. Pregunta por ellos.
  • Más información en el artículo "Tumores pediátricos".

Si la enfermedad avanza

Si la persona enferma está muy grave, los niños también necesitan saberlo, con palabras claras y cariñosas. Evita expresiones como "se fue de viaje" o "se quedó dormido", porque pueden confundirlos o darles miedo a dormir. Si lo desean, pueden participar en despedidas y rituales familiares. Psicología o cuidados paliativos pueden orientarte sobre cómo acompañarlos.

Cuándo pedir ayuda profesional

Busca apoyo de psicología infantil si, durante varias semanas, tu hija o tu hijo:

  • tiene cambios importantes en el sueño, el apetito o el comportamiento;
  • baja mucho su rendimiento escolar;
  • se aísla, está muy triste o muy enojado;
  • tiene miedos intensos o no quiere separarse de ti.

Preguntas para el equipo médico

  • ¿Hay psicología infantil en este hospital?
  • ¿Cómo puedo explicarle a mi hijo o hija lo que está pasando?
  • ¿Puede visitar a su familiar en el hospital?
  • ¿Qué le digo a la escuela?

Para profundizar

Los estudios muestran que los niños que reciben información honesta y adecuada a su edad sobre la enfermedad de un familiar se adaptan mejor que aquellos a quienes se les oculta. Los adolescentes que cuidan a un familiar enfermo tienen más riesgo de estrés y bajo rendimiento escolar, por lo que conviene protegerlos de cargas excesivas.

Fuentes

  • National Cancer Institute (NCI). When Your Parent Has Cancer: A Guide for Teens.
  • National Cancer Institute (NCI). Children with Cancer: A Guide for Parents.
  • American Cancer Society. Helping Children When a Family Member Has Cancer.

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